La lluvia causó varios trastornos y sigue el estado de alerta en la Región

Generó calles anegadas en varios barrios y extensos cortes de luz

Con varios picos torrenciales a lo largo de la madrugada, las lluvias que cayeron sobre la Región durante la jornada de ayer provocaron múltiples anegamientos, dejaron calles intransitables y a miles de vecinos virtualmente aislados, particularmente en la periferia del casco histórico platense.

Los más de 55 milímetros de agua caídos a partir de las 22 del sábado, sobre un terreno ya húmedo por las lloviznas previas, se acumularon en los sectores bajos de localidades como Abasto -donde al caer la noche se registraron protestas-, El Rincón, Parque Sicardi, San Carlos y Villa Castells, entre otras, y pusieron al descubierto deficiencias en el zanjeo y la red de desagües pluviales de menor escala.

Fue un domingo inestable, gris y notoriamente poco luminoso, en el que el silencio sólo fue roto por el paso de los autos y el rumor incesante de los grupos electrógenos a los que debieron recurrir muchos comerciantes para no perder su mercadería a expensas de prolongados y apagones.

Para quienes viven en los barrios afectados, más allá de los pronósticos poco alentadores -el agua dejaría paulatinamente paso al viento, con ráfagas que pasarían los 80 kilómetros por hora-, las perspectivas no eran las mejores a la hora de pensar el inicio de la semana laboral; muchos de ellos aseguraron que los charcos y el barro tardan más de lo debido en desaparecer.

“La lluvia paró, pero acá el agua se queda” sintetizó ayer por la tarde Aldana Reynoso, desde 438 entre 137 y 138: “en los próximos dos días va a ser muy difícil salir. En algunas ocasiones en que se dan estos anegamientos, Defensa Civil nos expide un certificado para justificar la inasistencia al trabajo o a clases”.

La vecina recordó que “hace tiempo que venimos reclamando mejoras, hemos juntado firmas y presentamos notas… hace poco fuimos a hablar con el nuevo delegado de El Rincón a ver qué puede hacer, porque en esta zona el zanjeo depende de lo que haga cada frentista, y el agua va para el lado contrario del que debería, que es hacia el arroyo”.

Otro de los tramos inundados fue el de avenida 143 desde 526 hasta 529, en San Carlos. Allí, además del líquido proveniente del cielo, se pudo ver a la altura de 530 un curioso géiser de aguas negras danzantes, presumiblemente a partir del colapso de las conexiones subterráneas.

ZANJAS “TAPADAS”

En Villa Castells, el estado de las zanjas también fue motivo de queja: “están completamente tapadas, las calles se inundan y quedan intransitables” se lamentaron los frentistas de calle 499 entre 3 y 5: “nos cansamos de llamar al municipio por el estado de estas calles, pero aparentemente no nos escuchan”.

En Parque Sicardi y Villa Garibaldi se formularon pedidos similares: “hay un proyecto para que estas zanjas conecten con el arroyo, pero la iniciativa está estancada” dijeron en 17 y 659: “se trata de comprar caños y poner manos a la obra, es un gasto chico, pero no se hace y no sabemos por qué”.

En Villa Elvira, la comunidad parroquial del templo de Santa Rosa, en 81 y 122, expresó su preocupación como consecuencia de la “inusual acumulación de agua sobre la calle”. Cerca de allí, en el barrio El Carmen de Berisso, las calles sin pavimentar quedaron completamente inutilizables.

Situaciones similares atravesaron quienes viven en 134 y 82, 25 y 519, 46 y 143, 11 y 523, 11 y 653, y 147 y 12 entre otros puntos. En 137 y 434, provocó temor la inminencia del desborde del zanjón que cruza ese barrio, que en definitiva no pasó a mayores.

En el barrio Villa Nueva berissense, un grupo de fieles evangélicos de 12 y 147 protestó porque “no se puede ni cruzar la calle; Hace meses que reclamamos por el arreglo de la calle 12 entre 147 y 148, pero no aparecen las soluciones y cada vez que llueve esto se transforma en un lodazal”.

PROTESTA EN ABASTO

Anoche, en 208 y 520, una treintena de vecinos del barrio Nueva Esperanza (515 a 516 bis y 215 a 220) realizó un piquete para pedir asistencia a los damnificados por la tormenta. “Nadie de la delegación municipal se acercó a ver cómo estábamos ni qué necesitábamos, así que salimos a la calle nosotros” subrayaron.

 

 

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